El equipo se van entregándolo todo en la cancha
- febrero 12, 2026
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Xelajú quedó eliminado, es cierto, pero vendió cara su derrota. Hizo ver a Monterrey como un equipo terrenal, pese a su millonaria inversión y a contar con figuras
Xelajú quedó eliminado, es cierto, pero vendió cara su derrota. Hizo ver a Monterrey como un equipo terrenal, pese a su millonaria inversión y a contar con figuras
El Xelajú Mario Camposeco volvió a demostrar que su identidad está marcada por la garra, el orden y el carácter. Esta vez, el escenario fue Monterrey, donde enfrentó a un rival plagado de estrellas que, desde el primer minuto, salió al terreno de juego con sus principales figuras. Sin embargo, el fútbol no se gana por nombres, sino por hombres. Y Xelajú lo dejó claro.

Con un planteamiento táctico ordenado y una estructura sólida, el conjunto altense le plantó cara al equipo regiomontano, que apostó por su poderío ofensivo sin lograr inquietar con claridad a la zaga quetzalteca durante largos pasajes del encuentro. El equipo superchivo mostró por qué alcanzó estas instancias de la Champions Cup Centroamericana: disciplina, convicción y personalidad.
Monterrey insistió, atacó y buscó imponer condiciones con su jerarquía individual, pero se encontró con un Xelajú bien parado, compacto y fiel a su idea de juego. No obstante, como suele ocurrir en partidos de alto nivel, los detalles marcaron la diferencia. Una desatención en la marca permitió que Iker encontrara el espacio necesario para abrir el marcador.

El segundo tanto llegó en medio de la polémica. Un empujón sobre Jesús “Tecatito” Corona fue sancionado como penal en una decisión que muchos consideraron excesivamente rigurosa. La percepción de desigualdad en el criterio arbitral quedó en el ambiente, especialmente al contrastar la severidad aplicada al conjunto centroamericano con la permisividad hacia el cuadro local. La ejecución desde los once pasos selló el 2-0 definitivo.
Xelajú quedó eliminado, es cierto, pero vendió cara su derrota. Hizo ver a Monterrey como un equipo terrenal, pese a su millonaria inversión y a contar con figuras cuyo valor individual supera al de toda la plantilla altense. La diferencia económica fue evidente en el papel, pero en la cancha la distancia fue mucho menor.

El equipo guatemalteco demostró carácter, ambición y determinación. Compitió con dignidad, sostuvo su propuesta y dejó sensaciones positivas de cara al futuro. Ahora el reto será trasladar ese mismo nivel competitivo a la Liga Nacional, donde buscará volver a coronarse campeón y asegurar nuevamente un lugar en competencias internacionales.
Perdieron, sí. Pero el mensaje es claro: este Xelajú tiene con qué y tiene para qué. La eliminación no borra el crecimiento mostrado ni la identidad fortalecida. El equipo se fue entregándolo todo en la cancha, y eso, en el fútbol, también cuenta.
