El Aguerrido no falla
- febrero 5, 2026
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Con una cara nueva en el banquillo, Xelajú salió al campo con un plan claro: orden táctico, disciplina defensiva y la paciencia necesaria para golpear al contragolpe.
Con una cara nueva en el banquillo, Xelajú salió al campo con un plan claro: orden táctico, disciplina defensiva y la paciencia necesaria para golpear al contragolpe.
Hay colores que pesan. Hay camisetas que cuentan historias. Y cuando vemos el rojo y azul de los Super Chivos en competencias internacionales, es imposible no viajar en el tiempo y recordar a aquel Xelajú histórico que hizo vibrar a toda una ciudad.
Vienen a la memoria los goles de Israel Silva, máximo artillero de la institución, y la figura incansable de Javier “El Zurdo” González, baluarte eterno desde el banquillo. Hoy, la historia vuelve a hacer un guiño emotivo: su legado sigue vivo con la presencia de su hijo, Javier González del Águila, defendiendo esos mismos colores. El apellido se mantiene, pero este equipo actual tiene una misión clara: escribir su propio capítulo.
Después de una Copa Centroamericana que dejó un sabor amargo tras perder la final en medio de la polémica por aquel penal ante la liga deportiva alajuelense, los chivos se plantaron nuevamente en un escenario internacional. Esta vez frente a un rival de peso, poderoso en lo económico y plagado de nombres que, en el papel, superan con creces a los de la plantilla quetzalteca.


Pero alguien alguna vez me dijo una gran verdad: en el fútbol juegan los hombres, no los nombres y eso quedó más que demostrado.
Con una cara nueva en el banquillo, Xelajú salió al campo con un plan claro: orden táctico, disciplina defensiva y la paciencia necesaria para golpear al contragolpe. Monterrey, en cambio, saltó al terreno con exceso de confianza, dando minutos a varios juveniles como si el partido estuviera ganado de antemano.
Con el correr de los minutos, los de la Sultana del Norte se dieron cuenta de que hacerle daño a este Xelajú era más complicado de lo que imaginaban. Bien parado, solidario y fiel a su esencia, el equipo aguerrido resistía cada intento rival. Torrent movió sus fichas, ingresaron figuras de renombre internacional, pero nada funcionaba.
Porque cuando hay garra, disciplina y convicción, el talento individual muchas veces no alcanza.
Y llegó el golpe. El susto. La sorpresa. Una subida magistral por la banda derecha de quien, para este servidor, es uno de los mejores laterales del país: Javier González. De sus pies nació la jugada que adelantó a los chivos y encendió la ilusión de todo un pueblo.

Lamentablemente no se pudo sostener el resultado. Una pincelada de calidad del Tecatito Corona bastó para empatar el encuentro y dejar la serie abierta.
Ahora todo se definirá en Monterrey. Un escenario difícil, sí. Un reto enorme, también. Pero si algo ha demostrado Xelajú a lo largo de su historia es que nunca se rinde, que compite contra cualquiera y que su espíritu no se negocia.

Estoy seguro de que este equipo volverá a tirar de orgullo, de corazón y de mística para dar la pelea.
Porque pase lo que pase, hay algo que nunca cambia:
El Aguerrido no falla.
