Xela se impone ante Mixco
- febrero 23, 2026
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El encuentro arrancó con un Xelajú dominante, vertical y efectivo.
El encuentro arrancó con un Xelajú dominante, vertical y efectivo.
Fotografía JAVIER RODAS
En el marco de su 84 aniversario El Xelajú Mario Camposeco volvió a dejar sensaciones encontradas. En una noche que parecía encaminarse con tranquilidad, los superchivos terminaron sufriendo más de la cuenta frente a Deportivo Mixco, evidenciando nuevamente esa fragilidad defensiva que ya empieza a ser un patrón preocupante.

El encuentro arrancó con un Xelajú dominante, vertical y efectivo. Durante la primera mitad, el conjunto altense mostró su mejor versión: presión alta, transiciones rápidas y contundencia en el área rival. El 2-0 al descanso reflejaba con justicia lo que se veía en el campo y hacía pensar en una noche controlada para los locales.

Sin embargo, el segundo tiempo contó otra historia.
Mixco salió con una actitud distinta, levantó líneas y comenzó a incomodar a un Xelajú que, fiel a su irregularidad, se echó demasiado pronto hacia atrás. La visita encontró premio con un golazo de chilena que encendió las alarmas en el estadio y expuso, una vez más, las dudas defensivas de los superchivos.
A partir de ahí, el partido se jugó bajo la tensión. Xelajú pasó de la comodidad al nerviosismo, concediendo espacios y mostrando desorden en el retroceso. Esa doble cara —la de un equipo agresivo y veloz en ataque, pero vulnerable y dubitativo en defensa— volvió a quedar en evidencia.

Para fortuna del cuadro quetzalteco, el tiempo no le alcanzó a Mixco para concretar la remontada. Los tres puntos se quedaron en casa, pero la sensación que flota es clara: este Xelajú gana, sí, pero no termina de convencer.
Si el equipo altense aspira a ser un candidato real al campeonato, deberá corregir con urgencia sus desajustes defensivos y aprender a gestionar mejor los partidos que tiene bajo control. Aunque, siendo justos, la falta de regularidad que caracteriza a la liga guatemalteca podría terminar jugando a su favor.

Por ahora, Xelajú suma de a tres… pero dejando ver, otra vez, las costuras.
